La Iglesia Metropolitana Responde
César Sequera, pastor de la Iglesia Metropolitana, responde al comunicado de prensa de la conferencia episcopal venezolana.
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Comunicado de la CEV ante el Proyecto de Ley Orgánica para la Equidad e Igualdad de Género
1. Los Obispos y Arzobispos que conformamos la Conferencia Episcopal Venezolana, en nuestra condición de pastores de un pueblo mayoritariamente cristiano, deseosos de iluminar el delicado tema de los valores y principios de la fe cristiana hacemos publico nuestro interés en participar en el debate suscitado por el proyecto de Ley Orgánica para la equidad e igualdad de género presentado y discutido en la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
ICM: La participación activa y democrática es un derecho de todos, contemplado en nuestra constitución. Es importante señalar que esa participación, democrática, inclusiva, abierta y pluralista debería incluir también iglesias o denominaciones religiosas No Cristianas, o Cristianas No católicas, o cualquier comunidad, organización o grupo cuyo objeto, misión o visión se relacione con la formación integral del individuo y la defensa de los derechos de las minorías discriminadas.
2. Aun cuando el Proyecto de Ley plantea entre sus objetivos desarrollar principios de igualdad y solidaridad y fortalecer el respeto a los derechos humanos de hombres, mujeres, niños, niñas y adolescentes, tenemos fundadas razones para afirmar que en él se cometen graves violaciones y daños irreparables a derechos y estructuras fundamentales de la sociedad venezolana reconocidos y garantizados en nuestro texto Constitucional.
ICM: La constitución es clara al expresar que TODOS somos iguales ante la ley y en consecuencia Venezuela es un estado democrático donde no tiene cabida la discriminación, segregación, exclusión por ningún motivo, y nuestro país tiene suscrito tratados internacionales donde no pueden prevalecer los derechos de unos sobre los de otros.
3. Frente a los graves daños que ya ha estado sufriendo el matrimonio y la familia por el deterioro económico, social y moral y por el impacto de una cultura pan sexual que atenta contra su estructura social y jurídica, se suma este nuevo intento legislativo de la Asamblea Nacional, que la Iglesia católica, lo mismo que otras iglesias cristianas hermanas y otros credos, ve con suma preocupación.
ICM: El deterioro del matrimonio y la familia es consecuencia de múltiples factores, y la ley establece es una normativa donde se valora al ser humano como tal sin distinción de su orientación o genero, actuando asi en plenitud con el derecho de igualdad ante la ley y no discriminación, valores primordiales de nuestra constitución.
4. El nuevo Proyecto legislativo de Igualdad y equidad de género atenta gravemente contra derechos consagrados y protegidos por nuestra Constitución Nacional: concretamente las instituciones del matrimonio y la familia y el interés superior de niños, niñas y adolescentes consagrados en los artículos 75, 76, 77 y 78 de la Carta Magna al legitimar uniones del mismo sexo, otorgándoles los mismos efectos jurídicos y patrimoniales que a los del matrimonio; en el proyecto de la nueva ley estos derechos quedan jurídicamente vulnerados. Igualmente desconoce la protección constitucional al derecho a la inviolabilidad de la vida humana, sea por medios anticonceptivos o por el aborto.
ICM: Esto es absolutamente falso. Las uniones de hecho entre parejas del mismo sexo no buscan dañar las familias ni mucho menos menoscabar los intereses superiores de los niños, niñas y adolescentes. Al contrario, promueve una verdadera educación integral donde el niño, niña o adolescente sepa la realidad del mundo sin un marco donde se excluya a otros por su condición sexual o género, y promueve una sociedad sin prejuicios ni exclusión. Una pareja del mismo sexo es una familia en cuanto a comunidad con un fin común, que puede contribuir a la sociedad con su trabajo, con el cumplimiento de deberes y ejercicio de sus derechos igual a cualquier otra pareja en matrimonio. La pareja del mismo sexo no constituye un riesgo a la niñez, en cambio la adopción como derecho, les permitiría contribuir a dar un hogar a miles de niños abandonados por parejas heterosexuales irresponsables, la mayoría pertenecientes por cierto a la iglesia católica romana.
5. La Iglesia proclama, al igual que nuestra Constitución Nacional, la primacía y la inviolabilidad de los derechos humanos: la dignidad de la persona y el derecho inviolable a la vida humana. Ese derecho natural, superior a cualquier ley humana, exige de los Estados la obligación de defender la vida humana. Este derecho fundamental y primero es consagrado en nuestra Constitución cuando dice que “la vida humana es inviolable y el Estado tiene la obligación de protegerla” (Art.43, 76).
6. La Institución natural del Matrimonio como institución de derecho natural, consagrado en nuestras leyes como unión de un hombre y una mujer; y la institución de la familia como una comunión de amor, de respeto, de fidelidad y de auxilio mutuo, conformada por padre, madre, hijos e hijas, son reconocidos y protegidos por el Estado de conformidad a los artículos 75 y 77 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
ICM: La familia como comunión de amor, de respeto, de fidelidad y de auxilio mutuo no es exclusiva de un matrimonio entre un hombre y una mujer. Hay miles de madres y padres sin pareja que crían a sus hijos solos, hay miles de niños que son criados por sus abuelos o sus tíos, hay miles de familias no tradicionales donde hay más valores que en la unión de un hombre y una mujer, las cuales se divorcian antes de los 5 años de matrimonio infeliz.
7. Cuando la institución del Matrimonio y de la familia, que son los pilares de una sociedad, están amenazados por situaciones sociales, económicas, ideológicas o jurídicas, las diversas instituciones de la sociedad deben ponerse en movimiento para su defensa. En consecuencia es legítima la reacción y el rechazo de la sociedad cuando se pone en peligro la dignidad de la persona humana y los derechos que le son inherentes, como el de gozar de una estructura familiar constituida por un hombre y una mujer y sus hijos.
ICM: Una estructura familiar no es exclusivamente constituida por un hombre y una mujer y sus hijos. Un grupo de religiosos en su monasterio es una familia, unas monjas en su convento son familia, una congregación de laicos son familia, unos soldados en su regimiento son familia, unos vecinos en una residencia son familia, y entre ellos se puede dar una comunidad de respeto, apoyo mutuo, colaboración y bien común. Ninguna de estas asociaciones pone en peligro la sociedad humana ni la dignidad de las personas, las uniones de hecho entre personas del mismo sexo tampoco, al contrario, dignifican a la persona que durante décadas ha sido discriminada y estigmatizada.
8. Como responsables de la pastoral de la familia convocamos a todos los hombres y mujeres de Venezuela a una actitud vigilante de estudio y discusión de este nuevo proyecto de Ley que de ser aprobado comprometería gravemente el futuro de nuestra sociedad; e invitamos a trabajar y hacer proposiciones que contribuyan a la dignificación de la persona humana y rechacen cuanto contribuya al debilitamiento de derechos tan fundamentales como: dignidad y respeto a la persona humana y la estructura natural del matrimonio y la familia. Urge igualmente salvaguardar el derecho de todo niño, niña y adolescente a ser formados y educados en el seno de su familia natural. El futuro de nuestra sociedad depende del respeto y protección que se garantice al matrimonio y la familia, instituciones consideradas fundamentales en todos los pueblos.
ICM: El futuro de nuestra sociedad no se daña dando dignidad a los discriminados y perseguidos, tal como enseño Jesús, sino al contrario, contribuyendo al prejuicio religioso y usando la misma ley para negar derechos que corresponden a todos por igual. El matrimonio y la familia tradicional no se verán afectados por esta ley porque son instituciones ya constituidas, solo que el miedo a aceptar que la realidad abarca múltiples manifestaciones de afecto y comunidades de convivencia hace que se crea que estas uniones del mismo sexo son una amenaza, lo cual es mentira.
El futuro de nuestra sociedad si estaría gravemente afectado si la iglesia católica romana y otras iglesias fundamentalistas, literalistas y sectarias continúan sembrando odio, discriminación, prejuicio, persecusion religiosa, condenación absurda y desenfrenada contra seres humanos que también son hijos de Dios, miembros de la sociedad y parte de un país que quiere ser modelo de igualdad de derechos ante el mundo.
Una iglesia que discrimina, condena, segrega, excluye y ataca seres humanos hijos de Dios también, con derecho a dignidad y respeto, con igualdad ante la ley, no es una iglesia, es una secta destructora.
César Sequera Núñez
Lider Pastoral ICM Venezuela
Pretensiones literarias, reyertas políticas, convulsiones feministas y sobre todo, pulsiones homosexuales aquí, en el jardín del unicornio. ^_^
Ukeru
17 Jul, 2009
Lo unico que yo agregaria al punto 4 sobre la "inviolabilidad de la vida" es que la lucha de las feministas por la despenalizacion del aborto justamente lo que busca es salvaguardar la vida de las mujeres y obligar al estado o asumir una posicion de mayor responsabilidad al respecto
Ukeru
17 Jul, 2009
Otra respuesta al CEV la pueden encontrar en el blog amigo Chaman Urbano: http://chamanurbano.org/2009/07/16/respuestas-al-...
Ukeru
17 Jul, 2009
Otra respuesta al CEV la pueden encontrar en el blog amigo Chaman Urbano:
http://chamanurbano.org/2009/07/16/respuestas-al-...