Cazador de Unicornios: por ser más alma que cuerpo menos árbol más rocio

El Evolucionismo de Morgan y Tylor

Morgan y el Evolucionismo

El evolucionismo darwiniano fue uno de los tres pilares fundamentales sobre los que se sustentó la antropología del mundo ilustrado. Si bien la propuesta de Darwin estaba orientada a explicar la evolución de las diferentes especies de seres vivos dentro del ámbito naturalista, su teoría sirvió también, como lo vemos en el trabajo de Morgan, para diseñar un marco científico dentro de las ciencias sociales que diese cuenta de aquellas culturas y sociedades diferentes a las que existían en el mundo civilizado.

Quizás y según Wallerstein1, este “mega-relato” en el que Morgan convirtió la Evolución de Darwin y dentro del cual se inscribían a todas las culturas y sociedades, atendía a ese requisito de empirismo que fue le fue exigido a las Ciencias Sociales desde su invención.

Así, la cultura y la sociedad quedaron unidas a la progresión evolutiva natural del “hombre” y dibujadas en un esquema temporal que las ubicaba en una secuencia de estadios que iban del Salvajismo a la Barbarie y desde allí a la Civilización.

Es fácil imaginar que a través de este marco (cuyo axioma principal es la “supervivencia del más apto”) la diferencia cultural, social e incluso racial, quedaba explicada en términos de inferioridad/superioridad, atraso/progreso y otras categorías semejantes en las que la alteridad del mundo moderno llevaba siempre la peor parte. La Civilización, representada por los países occidentales, halló en este mismo marco la teoría que justificaba y legitimaba su posición hegemónica en el mundo.

Sin embargo, es necesario resaltar que aunque los Estados Modernos hayan invertido en las Ciencias Sociales como una herramienta para comprender y luego intervenir el hecho social, muchos científicos sociales mantuvieron una genuina preocupación por las personas y sus problemas, tal como señala Wallerstein. De la misma manera, la perspectiva positivista con que era observada la sociedad no impidió a Morgan preocuparse y trabajar en pro de los derechos de algunos de los grupos sociales que había estudiado y por los que sentía cierta filiación (Iroqueses).

El Meta-Relato y el Método Comparativo

La progresión humana, para Morgan, sigue una línea recta e invariable desde el estadio de Salvajismo, pasando por el de la Barbarie hasta el de la Civilización. Los inventos y descubrimientos, por un lado, y las instituciones sociales por el otro, son lo que van a caracterizar cada estadio. Cada período étnico, como los llama él, contiene en sí el germen del siguiente, lo que quiere decir que el avance en la escala es producto de haber alcanzado ciertas condiciones de vida en el período actual.

Este esquema era universal y trataba de describir no sólo a la sociedad antigua, sino también a aquellas sociedades que aunque actuales, eran culturalmente diferentes a las sociedades modernas. Las etnias que eran distintas al mundo occidental quedaron incidentalmente identificadas con algún período étnico anterior a la Civilización, de allí que fueron consideradas como sociedades detenidas en el tiempo.

La justificación empírica de este meta-relato la consigue Morgan a través del la comparación entre las narraciones que hacían los viajeros describiendo diferentes sociedades. La presencia o ausencia de alguna o varias invenciones, descubrimientos o instituciones sociales en un grupo étnico particular comprobaba la hipótesis universal evolucionista. Esta uniformidad mundial que ve Morgan en la evolución humana parece explicarse no sólo por la similitud de las necesidades y las condiciones de vida de los seres, sino también a un rasgo netamente biológico como lo fue la similitud de los cerebros.

Por último, es importante señalar que Morgan fue considerado unos de los principales pensadores del siglo XIX. Sus teorías sirvieron de piso teórico para la configuración geo-política de los Estados Modernos y la economía basada en el capital. Un ejemplo de esto fue el sistema de dispensas tributarias que los economistas de comienzos del siglo XIX proponían: a mayor producción menor pago de impuestos, con esto se aseguraba la permanencia de las industrias más aptas mientras se eliminaba a la competencia de manera “natural”.

La lógica del Capital que impulsa a un crecimiento exponencial de la producción avanza claramente sobre la línea del esquema evolutivo: de menor a mayor grado y de forma continua. La competencia desleal y la imposición sobre otras especies, entre otras cosas, son las consecuencias lógicas de pensar al mundo como dividido por parcelas étnicas y donde la economía de Estado se funda para cumplir el mandato natural de supervivencia.

Tylor y el Evolucionismo

La obra de Tylor viene a completar el esquema evolucionista de Morgan al añadir la Cultura dentro de ese Mega-Relato donde ya estaba contenida la organización social. Así, la Cultura, vista por Tylor como todos aquellos conocimientos, creencias, costumbres y aptitudes que desarrollan los individuos como miembros de una sociedad, no sólo compartió con la organización social la trayectoria lineal de progreso, sino que también fue concebida como un fenómeno físico capaz de ser estudiada y explicada a través de los métodos de las Ciencias Naturales.

Tanto es así que Tylor va a ser el autor de las primeras relaciones estadísticas que se aplicaron sobre fenómenos culturales. Su interés en cuantificar la cultura de diferentes regiones y épocas radica en demostrar la existencia de un esquema de desarrollo común. Así, las hipótesis que puedan hacerse sobre el surgimiento de algún hecho cultural particular quedan demostradas por la simple acumulación de casos similares, en una especie de “promedio general”. Los casos donde se evidencie un desarrollo diferente quedan descartados por ser “excepcionales”.

Esta cuantificación cultural pudo promover un sesgo en la visión científica de la realidad. El Relativismo Cultural pudo ser una respuesta a esa mirada que otorgaba preeminencia a las culturas mayoritarias en detrimento de aquellos hechos culturales minoritarios.

Para Tylor básicamente la cultura es el resultado combinado entre causas de tipo natural y el pensamiento humano. Siendo que para él al igual que para Morgan, la mente humana es similar en toda la humanidad, entonces diferentes sociedades que se enfrenten a las mismas condiciones y necesidades deberían por lógica dar como resultados patrones culturales parecidos. Esta estandarización de la Cultura tenía como fin último la formulacion de leyes que explicasen tanto el pensamiento humano como las acciones.

La poca rigurosidad en la aplicación del método comparativo, que se basaba en la presunción de veracidad de los relatos que sobre otras culturas hacían los viajeros, le valió la crítica de “antropología de escritorio” a muchos de los exponentes del Evolucionismo.

Notas

  1. Abrir las ciencias sociales. Madrid : Siglo XXI Editores, 1996 []

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.