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Descripción “densa” o en busca de la tortuga atávica

Ensayo para Historia de la Antropología

La Cultura, a partir de la concepción que Edward B. Tylor hizo de ella, quedó de alguna manera incorporada dentro de las preocupaciones de la antropología, bien sea como hitos convenientemente circunscritos dentro del marco evolutivo, puestos allí para señalar diferentes estadios de progreso o bien, como un conjunto de respuestas lógicas derivadas de la organización social, necesarias para mantenerla en funcionamiento y causa primordial de la determinación de los individuos.

Sin embargo, la Cultura también ha sido en ocasiones desestimada como objeto de estudio antropológico, como cuando quedó excluida del concepto de estructura social que en su momento forjó el análisis funcional-estructuralista.

Clifford Geertz parece ser quien rescata el estudio de la Cultura dentro del ámbito antropológico otorgándole, en principio, una dimensión simbólica y proponiendo una descripción “densa” de la misma. Así, la Cultura, como un conjunto de estructuras de significación enlazadas entre sí a manera de urdimbre, vendrá a constituir un reto para el o la antropóloga quien, desde la concepción más romántica que podamos hacernos de la profesión, sería el o la encargada de revelar antiguos misterios, descifrando códigos culturales con la misma emoción de quien descifra enigmas.

Pero, ¿qué es una descripción “densa” de la cultura? Si bien la comprensión de otra cultura, que en Geertz es y será siempre incompleta, se basa en una lectura cuidadosa de lo que él percibe como signos, no debemos, por ende, ir más allá en el presente ensayo sin antes revisar lo que la misma palabra “densa” significa.

En inglés, la palabra thick, que es la utilizada por Geertz para hablar del tipo de descripción que propone, tiene al menos diez acepciones diferentes como adjetivo que, traducidas al español serían: gruesa, ancha, ronca, espesa entre otras. Sin embargo, de entre las diez se pueden escoger al menos dos que pueden dar cuenta de lo que, probablemente, Geertz entiende por descripción densa. A saber: amplia y profunda.

Así, una descripción amplia puede entenderse como aquella que busca incorporar todos los diferentes significados que un simple hecho cultural puede tener los cuales, teme Geertz, pueden ser innumerables, como en el caso de los guiños. Los problemas que surgen de las diferentes percepciones de un mismo hecho, hechas por distintos protagonistas, no solamente son la prueba de la complejidad que existe en la interpretación de esas estructuras de significación, sino también nos habla de la existencia de una entramado cultural en donde esas estructuras cohabitan y se enlazan. Así, la descripción amplia debe considerar para el estudio de la cultura todos los puntos de vista posibles: «ampliar el universo del discurso humano», como dice el mismo Geertz, para darle forma e inteligibilidad a ese contexto simbólico que es el que permite que la cultura se manifieste.

Por otro lado, usando la segunda acepción del termino “densa”, una descripción profunda de la cultura sería aquella que busca excavar hondo en busca de significados aún y cuando, advierte Geertz, el «análisis cultural es intrínsecamente incompleto». A este respecto, Geertz hace eco de la narración hindú sobre el sostén del mundo: «Ah, sahib, después de ésa son todas tortugas». Así, la búsqueda de los significados culturales nos llevaría no sólo al encuentro de conexiones cada vez más profundas y distantes sino al encuentro con la incertidumbre. Mientras más honda la descripción, mientras más afán pongamos en la excavación, más inciertas, asegura Geertz, se vuelven nuestras afirmaciones.

Sin embargo, el anhelo por conseguir una descripción profunda de la cultura también surge de la denuncia a las descripciones superficiales. Lo exótico, como la ve Geertz, no es más que la máscara impuesta a las otras culturas con que occidente se excusa de hacer un análisis exhaustivo. El enigma y el misterio con que se perciben de las costumbres diferentes al modo de vida occidental revela sólo la superficialidad de la descripción etnográfica, del análisis antropológico.

La descripción densa, amplia y profunda que propone Geertz es como él mismo admite, no más que una interpretación de segundo y hasta tercer orden, pero realizada con un compromiso con los actores. No busca tanto explicar sino comprender, removiendo de las culturas vistas como diferentes la máscara de lo exótico. Reduce el concepto “cultura” sin reducir la particularidad de un pueblo y, finalmente, pone en relieve toda una dimensión simbólica que atraviesa la estructura social condicionando nuestras creencias, comportamientos, miedos y anhelos. Quizás, el sumergirnos en la lectura de la trama cultural en la que vivimos, desentrañar su contenido como si se tratase de un libro, lejos de perdernos en persecución infinita de tortugas atávicas nos permita comprender el fino entramado social y adquirir una perspectiva diferente y desde la cual ver, entender y participar en el mundo.

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